Todo aquel que me ha contado sus ideas para hacerse autónomo o montar una empresa en el último año me ha oido decir muchas cosas (aunque para algunas ahora les remito a El libro negro del emprendedor, el libro que debería haber escrito yo). Una vez pasado el susto de ver lo difícil que es, a quién aguanta, le toca la charla de vivir de esto es relativamente fácil, lo difícil es que realmente merezca la pena (no digo que no merezca la pena, sino que no es taaaaaaaaan maravilloso).
Hay muchas razones para montar una empresa (aunque esto que contaré es aplicable a casi todo), una de las más habituales en mi círculo es porque lo necesitamos, normalmente por las ganas de hacer algo distinto y de otra manera (somos los que hemos pasado ese susto). Cada uno sabe lo que significa algo distinto y de otra manera para él (productos propios, proyectos más interesantes, cambiar de aires, tener más tiempo libre, tener más dinero, etc.). Pero lo cierto es que lamentablemente no todos somos startups de éxito sobre la que los libros y los artículos cuentan que absolutamente todo es divertido, motivador y excitante. Esas startups no existen, aunque esta claro que hay unas empresas más interesantes, divertidas y excitantes que otras. Pero lo normal es que tengas que hacer un montón de cosas no tan excitantes (y muchas más), igual que harías trabajando para otros. Lo difícil es impedir que este día a día te impida hacer las cosas que realmente importan, porque esa rutina es imposible de cambiar mientras no des un giro radical (algo aún más difícil).
Pero si realmente quieres hacer las cosas a tú manera, tienes que romper esa rutina, no dejarte llevar por ella. Dentro de esa rutina siempre tendrás oportunidades para cambiar las cosas, esos pocos momentos dónde se te ocurre la idea felíz, la oportunidad de hacer el proyecto que buscas, el contacto que necesitas para xxxx. Hay que ser consciente de esos momentos y dedicarles el tiempo necesario, porque son ellos los que te acercarán a tu objetivo, no tu rutina.
Para aprovechar estos momentos tienes que dedicarle tiempo, tienes que concertarte en ellos y dedicarte a ellos con toda tu atención durante el tiempo que sea necesario, con las menores distracciones posibles. Es muy duro tener la oportunidad de conseguir el proyecto que buscas, o tener una buena idea (o conseguir una entrevista de trabajo con la empresa XXX a la que te gustaría ir) y perder dicha oportunidad porque no le has dedicado el tiempo necesario a elaborar la propuesta o darle forma a la idea (o preparar la entrevista). Por que la suerte no existe fuera de la loteria, casi nunca. Como dijo Thomas Edison “Opportunity is missed by most people because it is dressed in overalls and looks like work” (la mayoría de la gente pierde las oportunidades porque vienen vestidas con mono -de trabajo- y se parecen al trabajo).
Si crees que te encuentras ante uno de esos momentos, libera tu cabeza del resto de cuestiones (no digo que no las hagas, sino que las hagas antes de empezar o postponlas el tiempo necesario), sal de la rutina para que no te atrape (cierra el email y el messenger, por ejemplo, quédate en casa si puedes y tienes tranquilidad), dedicale mucha anteción a la presentación (ya sea una charla, un documento o tus zapatos), y asegúrate de que transmites lo que quieres transmitir y de que es lo que el destinatario quiere escuchar (normalmente que puedes solucionar sus problemas). Dejarte llevar o dedicarle el tiempo que te sobra no suele ser una buena opción, creéme.
Es posible que yo personalmente no sea el mejor ejemplo de esto, pero como diría mi padre, “ház lo que digo, no lo que hago“. En lo que va de año intento que tanto yo personalmente como Linking Paths como empresa siga esta idea, la de alcanzar lo que realmente es mi objetivo personal y el de linking como empresa, la de aprovechar los momentos que realmente importan, la de hacer que este esfuerzo merezca la pena.
Ayer pasando por la casa del libro encontré este pensamiento en forma de libro: Life’s a pitch…. Tengo pendiente su lectura completa para poder recomendarlo, pero sigue la misma idea, de modo que si te interesa esta idea y prefieres alguién menos pesado y mejor escritor que yo, compra ese libro (no me llevo comisión).
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