Estos días se están celebrando en Bilbao las IX Jornadas Sidar, sobre accesibilidad en el mundo web, en las que en diferentes ponencias se presenta la problemática de las personas “discapacitadas” en acceder a la web. Y pongo entre comillas ese adjetivo, porque después de la charla de Manuel Lobato del MovimientoVida Independiente, empiezo a desterrar poco a poco de mi vocabulario esa palabra. Y es que en la charla, Manuel propone un nuevo término: diversidad funcional. Y es que realmente los humanos somos todos distintos, pese a que homogeneizarnos parece ser la tendencia del pensamiento único actual. Algunas de mis minusvalías son las siguientes:
Aunque al principio el término puede sonar a nuevo término de la corrección política, no hay que olvidar que nace de la propia comunidad afectada (o por lo menos de la comunidad que conoce y reconoce sus limitaciones, no como los demás), así que por mi parte ya merece un respeto.
Pero a lo que me quería referir de la charla es que he salido con algunas ideas afianzadas: la accesibilidad (de la que ahora muchos políticos hacen bandera y por la que se han vuelto más papistas que el papa ;-)) es simplemente ejercer el sentido común. El sentido común nos dice que si separamos el diseño del contenido tendremos aplicaciones más escalables y mantenibles, y de las que podremos dar distintas versiones según la audiencia que nos ocupe: la gente con poca visión, los que odien el color rojo, o al que le apetezca usar el Lynx.
La simple lógica (y el éxito de Google) indica que la sencillez y claridad en la interfaz hace que los usuarios (todos, dando igual su color de piel o si tienen una o dos piernas) se hagan con la herramienta más rápidamente, y por tanto la usen con mayor satisfacción que debe de ser el objetivo final de nosotros, los técnicos.
Como admirador del budismo Chan (o Zen como se llama en Japón y Occidente) para mí la enseñanza está clara: menos es más, eliminar lo superfluo para quedarse con la esencia. Lo cual no significa no tener interfaces potentes, sino que sirvan para lo que se diseñaron. Y preguntemos a los usuarios que para algo están (con sus distintas capacidades físicas y mentales);-)


Hombre, esta claro que la discriminación es algo que no se debe hacer etc, pero de ahi a llamar a un manco una persona “con un numero de brazos diferente” me parece estirarse un poco demasiado.
A mi personalmente me parece peor no llamar a las cosas por su nombre cuando lo tienen y no es ofensivo, y considerar que no puedas andar, oir o ver, es una cuestion como la del color de pelo… no se, me parecería ofensivo por que es desmerecer las dificultades que realmente tienen, y que no se deben ignorar.
y ojala las cosas fueran tan faciles como hacer interfaces simples que los usuarios aprendan facilmente… no se, si los exploradores tuvieran un buen soporte de CSS, si los usuarios y clientes aceptaran ese tipo de interfaces… no se, yo creo que tardara todavia un poco.
Pero bueno, se hace camino al andar.
Epa ge,
Al principio a mi también me parecía un “eufemismo”, pero realmente los eufemismos los utilizan aquellos que no llaman a las cosas por su nombre, en cambio Manuel Lobato no tenía ningún problema en llamar a las cosas por su nombre. Otro de los apuntes que hacía en su conferencia es que ellos no son los que tienen el problema, sino es la sociedad la que los origina: ¿porqué las aceras no tienen rampa, si hacerlas con rampa no cuesta más? ¿porqué en el diseño de cosas o edificios se presupone una media de personas, que es irreal, y no se gasta un poco más de tiempo en prepararlos para distintos tipos de público?
Según ellos no se trata de “hacerles un favor”: de los autobuses de piso bajo nos beneficiamos toda la sociedad (gente mayor, gente con cargas pesadas…), simplemente ser conscientes de que la realidad es diversa. Y sino que se lo pregunten a los zurdos ;-)
Actualmente sí que existen navegadores que cumplen los estándares, otra cosa es convencer a la gente que los use. No sé, tal vez las golosas subvenciones de las administraciones públicas a las webs accesibles pueden ser un acicate para que la gente se ponga las pilas. Y en LP estaremos preparados ;-), y hasta aquí puedo leer ;-D
Aunque no he podido acudir a las Sidar (vi los carteles en el metro pero no todos tenemos unos jefes tan permisivos XDDD), entiendo que a lo que se referia Manuel Lobato es a que el termino discapacitado este relacionado en nuestra psique con ciertos estereotipos (manco, ciego, sordo, sindrome de down,etc…) que se reducen a un espectro muy reducido. Y la verdad es que como cita ibon los cantidades cualitativas y cuantitativas de una discapacidad son SIEMPRE muy amplias. No se trata tampoco de, como citas, equiparar dispacidades sino de abrir los ojos a aquellas que no creemos tales. Por seguir con las analogias Chan podriamos decir que tienes que vaciar tu cuenco para llenar tu cuenco.
Y es con ejemplos como los que pone Ibon cuando percibimos estas diferentes realidades. Si un arquitecto cambia el paso de peldaño de una escalera de, digamos, 0.21 m a 0.17 m ¿ no hemos mejorado la calidad de vida de personas que antes quizas no hubieramos considerado discapacitadas?. Y, si esto es asi, ¿ que diferencia hay con que un diseñador aumente el punto de la fuente de su web?.
Siempre habra quien prostituya palabras como accesibilidad, y sin embargo esto no debe evitarnos al menos recapacitar si no somos todos más discapacitados de lo que pensamos.
“no todos tenemos unos jefes tan permisivos XDDD”
Ya le has dado argumentos para que me atormente ;-)
Epa, que yo no he dicho que no haya que tenerlos en cuenta ni nada así. Lo único pero me parece es que ir cambiando de eufemismos cada vez que la sociedad los pervierte me parece a veces un poco… rozando el ridiculo. Una cosa es que llames alguien subnormal, que es un insulto, y otra cosa es que digas que tiene Sindrome de Down, lo cual es una descripción. Si me dices que para no “discriminarlo” lo vas a llamar “funcionalmente diferente”… pues que quieres que te diga, me parece ridículo. Hasta que alguien salga con que “funcionalmente diferente” es peyorativo y haya que inventarse otro, como parece que pasa ahora con discapacitado, que era hasta ahora supuestamente neutral.
Vamos a parecer los negros americanos, que desde black, nigger, coloured, african-american… estan que no saben ni como llamarse.
Y no estoy de acuerdo en que en todas las cosas no les “hagamos un favor”. Lo cual no quita que me parece estupendo que se hagan. y se deberian hacer más.
Personalmente me parece la misma “cogersela con pinzas” de lo politicamente correcto de la igualdad de hombres y mujeres. Una cosa es que tengamos los mismos derechos y otra que seamos iguales. El dia que las mujeres sean iguales que los hombres me hago monje, carajo, con lo bien que está que sean diferentes.
Me parece discutir por tonterias, francamente.
Que sí ge, que sabemos que tienes tu corazoncito :-). Respecto a la palabreja en cuestión, puede que tengas razón. Lo único es que ayer estuve hablando con mi amiga Itziar de la charla y de la palabreja y a ella le gustó mucho, así que a mi ahora me vale, porque ella sí que tiene derecho de opinar con pleno conocimiento. Como ella me dijo: “si las aceras midieran cuatro metros de altura, todos seríamos discapacitados”. Sin más.
Antes de nada me gustaría decir que a mi la moda de lo políticamente correcto me la trae un poco floja, sobre todo porque estamos llegando a extremos insospechados :-). Dicho esto, me gustaría aportar algo al “debate” terminológico:
Personalmente me gusta más el término diversidad funcional que cualquiera de los que se ha venido usando, porque se centra en un hecho innegable (somos diferentes) pero no ofende. Si analizamos un poco los términos usados hasta ahora veremos que son ofensivos:
- inválido: dícese del que no vale
- minusválido: dícese del que vale menos
- discapacitado: dícese del que no es capaz.
(seguramente me dejo alguno, pero creo que la idea se entiende)
Espero que quede claro que lo de diversidad funcional no responde a la búsqueda de un nuevo término para lo mismo, sino a un intento de cambiar la mentalidad. Decir que yo soy diferente porque ruedo y no ando, no es lo mismo que decir que no valgo.
Para empezar, porque tal y como dijo Lobato y reiteró Javier Merino, yo soy diferente, pero mi diferencia no tendría por qué limitarme si el entorno fuera como debería: El problema no es que necesite una silla de ruedas, es que alguien ha puesto una escalera. Lo mismo es aplicable a la web.
Gracias por participar, y antes de que nadie me lo vuelva a decir, sí vamos a cambiar el título para que se vea mejor ;-)
Salu2