Alianzas creativas (1)

En el capítulo de ayer dijimos que la mayoría de los productos que tienen éxito últimamente nacen siempre de una necesidad, y que observando bien de qué se queja la gente podemos encontrar buenas ideas para desarrollar nuestros productos.

¿Pero que sucede si es de un ámbito en el que no tenemos ni idea?. Aunque nos cueste mucho creerlo, los informáticos sabemos mucho de lo nuestro pero no demasiado de los demás. Pongamos el caso de una consulta médica. Podemos tener más o menos claro que hay clientes/pacientes, citas/visitas, enfermedades y medicamentos. ¿Lo tenemos todo para desarrollar nuestra aplicación?.

Obviamente no. ¿Sabemos si realmente el problema de la consulta es gestionar las citas? (eso lo hace el Outlook), ¿o será el acceder rápidamente al historial?. ¿O será agrupar sencillamente los documentos físicos que genera cada paciente?. ¿Y si el visitador médico le incluye de regalo un programa de gestión que es justamente lo que busca de regalo con otros servicios?. Y lo mismo es aplicable para cualquier otro área de actividad, incluso el desarrollo.

¿Entonces que hacemos?: aprender. Alguien te tiene que dejar aprender de su negocio para que el resultado sea óptimo. Si no lo hacemos así, puede que todo el tiempo que le dediquemos a nuestro producto no tenga sentido.

Supongamos que tienes un amigo médico, aunque realmente vale cualquier tipo de profesión: carpintero metálico, antenista o camionero, simplemente cada uno tiene su propio problema. Cada vez que os reunís, aprovechando que eres informático te cuenta sus problemas con la informática, y tu ves claramente un hueco ahí. Bingo! :-D. Si tu amigo es el jefe, lo tendrás más fácil, aunque corres el riesgo de que te explote.

Si no es el jefe (o si lo es pero además de amigo es justo), o si es un tercero que aporta otro servicio (como el visitador que comentábamos anteriormente), podéis crear algún tipo de alianza que sea buena para los dos. Por ejemplo:


  • Desarrollo a un precio reducido. Ya que te está permitiendo aprender sobre su sector, puedes cobrarle un precio reducido (digamos un fijo mensual suficiente para vivir). Él obtiene un producto mejor, y a ti te están pagando por algo que normalmente no harían (si estamos desarrollando un producto propio), además de conseguir un mejor producto.

  • Lo ideal sería que este socio se implicase en las ventas. Si él habla de tu producto a sus colegas (en reuniones, foros o boletines), tendrás mucho hecho del primer paso del marketing, es más, lo están haciendo por ti. Para asegurarte de que se implica, ofrécele un % de cada licencia/instalación/xxxx que vendas.

  • Combina las anteriores a vuestro gusto, y añade ideas de tu propia cosecha.


Estas alianzas no siempre son posibles o fáciles, por eso hay que incentivarlas, para asegurarnos de que todos tenemos interés en que creemos un producto con posibilidades de venta. No es una garantía de éxito, pero todo ayuda.

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