Socios: ni con ellos ni matarlos.

Quizás nos de miedo el mundo del emprendedor, muy solitario, por lo que podemos optar por trabajar con un socio. Un socio nos puede ayudar mucho en tiempos difíciles, porque pasar según que tragos solos es muy complicado. Además, el socio nos podrá dar ánimos cuando estemos flaqueando, porque este no es una camino fácil.

¿Pero es todo tan fácil y bonito?. Lamentablemente no. Os tocará pasar muchas horas juntos, más que con vuestras parejas, compartir dudas y problemas, eso puede hacer que la relación se tambalee lo mismo que puede hacerla más fuerte. Por muy amigos que seáis antes de comenzar esta aventura.

Lo que en un principio puede ser amistad, buen rollo y alegría, se puede convertir en malos modos, desconfianza o algo peor de un día para otro. ¿Razones?…. muchas y variadas. Algunas de ellas pudieran ser (dejamos de lado las personales, que también pueden salir):


  • que uno de los socios piense que trabaja más que el otro, por las razones que sea (por ejemplo, que uno de los dos tenga familia y el otro trabaje todo el fin de semana).

  • que uno de los socios piense que el otro le menosprecia o no valora sus opiniones.

  • que uno de los socios piense que el otro no se implica en determinadas tareas menos gratificantes (a no demasiados les gusta ser contable, administrador, o secretaria).

  • que cada uno vea el negocio de una forma distinta, discrepando que tareas debe hacer la empresa y cuales no.



Esto es casi inevitable. Cada persona tiene su propia realidad, y con ello tenemos que vivir. Pero si hemos optado por trabajar con un socio, con sus ventajas y sus inconvenientes, sólo hay un consejo de obligado cumplimiento:


  • diferenciar cuando se es socio, y cuando se es trabajador de la empresa


Cada uno de vosotros deberíais ser socios sólo en los momentos en los que toca ser socio (juntas, reuniones varias, etc.), dónde tomareis decisiones que afecten al futuro de la empresa. El resto del tiempo tenéis que ser trabajadores, con derechos y deberes como tales.

Antes de empezar a trabajar deberíais definir las funciones de cada uno, y poder exigiros según esas funciones. Deberías tener claro cuales son las responsabilidades de cada uno (no todo tiene que ser al 50%), si es posible incluso por escrito, y actuar durante la jornada laboral en función de esas responsabilidades. Esto no quiere decir que cada uno haga una función el otro se quede mirando, pero siempre tiene que haber un responsable último de las cosas, de cada una de las cosas, porque si no se quedarán por hacer. Y asignar parte de vuestro tiempo a realizar estas labores.

Por ejemplo, determinar quién será el encargado (con el poder de tomar decisiones) de los temas de administración, de los temas de finanzas, comerciales, marketing, o de los asuntos de sistemas (¡de todos!). Determinar quién tendrá la última palabra incluso de la propia empresa (aunque suene un poco raro en una empresa de este tamaño, quién es el CEO), y su palabra debería ir a misa durante la jornada laboral, para tomar decisiones y para exigir al otro si no lo ha realizado las suyas. En las juntas de socios podéis decidir si cambiáis esa forma de trabajar, o si cambiáis de puestos cada X tiempo o incluso sueldos (que es competencia de la junta también lo podéis decidir), pero en el día a día cada uno tenéis otras funciones.

¿Radical o exagerado?. No lo creo, yo tuve un socio.

2 Respuestas a “Socios: ni con ellos ni matarlos.”


  1. 1 ^_^

    Que buenisimo post. Yo la verdad estoy a favor del tener un socio. Aunque reconozco que es una relación complicadisima de mantener a nivel empresarial sobre todo cuando se tiene poca experiencia en gestión.

    De hecho, el caso de más exito que conozco donde han habido varios socios. Es cuando uno de ellos es el que ha acoquinado la mayor parte del dinero. Pues, suele ser este quien acaba teniendo la ultima palabra.

    Otros casos, donde han pretendido ir al 50 por ciento en todo, han acabado de muy mala manera entre ellos. Lo más gracioso es que esto ha pasado justo cuando empiezan a ir las cosas bien. Lo peor creo que es eso precisamente el reparto equitativo en todo, porque hace que luego quieras tener voz en todo y eso no puede ser.

  2. 2 Sergio

    Al final, siempre hay gente que está más capacitada que otra para tomar las decisiones. Y eso no tiene nada de malo. Y si la aventura ha sido al 50% de pasta, pues más suerte que ha tenido el que ha puesto el 50% pero se le da peor la gestión (hay que reconocer que tomar decisiones da dolor de cabeza). Siempre y cuando, claro, el socio “desfavorecido” sea capaz de actuar con un poco de humildad y deje trabajar al otro… claro que es probable que, si se le da peor la gestión, también le sea difícil comprender porqué tiene que dejarle tomar las decisiones a su socio…

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