Incluso antes de comenzar nuestra aventura tenemos que ser realistas y ser conscientes en todo momento de la situación, porque por bien que lo hayamos hecho, por mucho que hayamos trabajado, las cosas pueden ir mal.

Hemos comentado al principio de este trabajo las diferencias en lo que se refiere a cultura empresarial de las tres culturas más importantes en este aspecto. Aunque sea difícil, por tratarse de contextos muy distintos, deberíamos fijarnos en algunos aspectos de quién está por delante en esto, de forma que podemos aprender de ellos. Podemos centrarnos en tres aspectos de esta diferencia a la hora de enfocar el negocio que deberíamos tener en cuenta:

  • saber cuando empezar a vender. Los estadounidenses saben explotar al máximo lo que tienen para conseguir financiación1. Al contrario que en nuestra cultura, no esperan a tener una producto terminado y perfecto (objetivo muy común entre los técnicos), ni gastan los cartuchos antes de tener nada que mostrar. Aunque no siempre acierten, su objetivo es tener realizado lo mínimo para conseguir interesar al cliente o al inversor y que pague por él (o este dispuesto a hacerlo en breve).

  • saber cuando dejarlo. Tenemos que tener claro que no es un fracaso que una idea no cuaje. En la cultura española parece gustar mucho que una idea no funcione y no premiar a quién lo intenta. Parece que nos tomamos como una ofensa que otro lo consiga mientras nosotros no nos hemos atrevido ni a intentarlo. Esto no debería ser así, pero en todo caso tampoco tenemos que ser obstinados hasta el final. Tenemos que tener claro cuando la idea no resulta, tener paciencia con ella, pero no tenerla infinitamente. El límite depende de cada uno, pero si queremos aprender algo de la experiencia, tenemos que salir cuando no es demasiado tarde. Reconocerlo y aceptarlo. No pasa nada.

  • saber ceder. Otro aspecto importante es el de ser realistas también cuando hemos alcanzado cierto éxito o queremos alcanzarlo pero no tenemos los recursos para hacerlo. Una de las primeras cosas que hizo el fundador de eBay, Pierre Omidyer, fue contratar a un CEO con experiencia (Meg Whitman) para que convirtiera la empresa en lo que es hoy. Evan Williams, fundador de blogger.com, dejó Google un año después de que el gigante comprara su empresa y poder dedicarse a nuevas ideas. A veces vender, a veces pedir ayuda, pero tenemos que ser conscientes de que no siempre somos los más adecuados para explotar una idea.

Si pedimos ayuda a la persona correcta, aún a costa de renunciar a otras cosas, ganaremos más, pero si lo hacemos tenemos que hacerlo con todas las consecuencias, dando confianza al otro.


  1. También los inversores españoles deberían aprender de ellos. 



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